sábado, 27 de agosto de 2011

NADA SAGRADO


Cuentan que Bodhidharma era un personaje sorprendente.

En una ocasión se quedó medio dormido mientras meditaba y para que no volviera a suceder se cortó los párpados de los ojos. Bodhidharma era un monje adulto e indoblegable. Un día el monje tuvo un encuentro con el emperador de China, y mantuvieron una conversación.

—He colaborado intensamente en la difusión de la doctrina del Buda en todo el país —dijo el emperador, vangloriándose de ello—. ¿Qué méritos he obtenido por hacerlo?

— ¡Absolutamente ninguno! —afirmó el monje. El emperador se quedó asombrado y preguntó:

— ¿Cuál es el primer principio de la Doctrina? —Todo está vacío; no existe nada sagrado.

Cada vez más irritado, el emperador volvió a preguntar:

— ¿Y quién eres tú para presentarte aquí ante nosotros?

Y Bodhidharma repuso:

—No sé.

A pesar de haber difundido la Doctrina, el emperador no sabía que no hay un "yo" para recibir méritos y que si todo está vacío, no hay "nadie" para presentarse ante "nadie".

Un altar, la imagen de un Buddha, prender incienso, hacer ofrendas y postrarse, NADA SAGRADO, TODO ES VACÍO.
La forma es vacío, el vacío es forma; la forma no difiere del vacío, el vacío no difiere de la forma; lo que sea forma, es vacío; lo que sea vacío es forma. Así también son las sensaciones, percepciones, impulsos y la consciencia.

Sutra del corazón
Prajñá-páramitá hridaya sutra

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